En Junco Dewatering, cada proyecto comienza
con una premisa: no todos los suelos responden igual frente al agua.
Mientras que los suelos arenosos permiten un flujo libre y rápido del agua subterránea, los suelos más finos (como los limos y arcillas) presentan comportamientos muy distintos que exigen soluciones especializadas para el control del nivel freático.
En terrenos formados por limos finos o arcillas, el coeficiente de permeabilidad es extremadamente bajo. Esto significa que el agua no puede moverse con facilidad entre los poros del suelo. A nivel microscópico, las fuerzas de capilaridad retienen el agua dentro de los poros, impidiendo que drene de manera natural.
Este fenómeno provoca que los métodos tradicionales de drenaje por gravedad (como zanjas, drenes o pozos abiertos) no sean efectivos, ya que el flujo de agua es mínimo o incluso nulo.
Para este tipo de condiciones, en Junco Dewatering implementamos sistemas de vacío, también conocidos como puyones o pozos-punta. Estos equipos están diseñados para inducir un flujo de agua hacia el pozo mediante la creación de un gradiente hidráulico, generado por la presión negativa (vacío) dentro del sistema.
A diferencia de los sistemas wellpoint convencionales, que dependen del flujo gravitacional, los puyones extraen el agua atrapada en los poros finos del suelo gracias a la diferencia de presión entre el interior del tubo y la atmósfera circundante. En otras palabras, el vacío “jala” el agua que no puede moverse por gravedad, estabilizando el terreno y reduciendo el contenido de humedad.
El proceso inicia con la instalación de una red de puyones o pozos-punta distribuidos a lo largo del perímetro de la excavación. Cada unidad está conectada a un colector principal que, a su vez, se enlaza con una bomba de vacío o un sistema combinado de vacío y descarga.
Cuando el sistema entra en operación:
1. Se genera una presión negativa dentro de la tubería
2. Esa presión induce la succión del agua contenida en los poros del suelo
3. El flujo se dirige hacia el colector y posteriormente hacia el punto de descarga o tratamiento.
Conforme el agua es removida, la presión efectiva en los granos del suelo aumenta, mejorando la
resistencia al corte y reduciendo el riesgo de colapso o desplazamiento.
El éxito del sistema depende en gran medida de su diseño y configuración en campo.
En Junco Dewatering, determinamos el número, profundidad y espaciamiento entre puyones con
base en tres factores:
Además, la profundidad de instalación debe superar el nivel de desplante al menos 1.0 metro, asegurando que el agua no vuelva a infiltrarse en el área de trabajo.
Implementar un sistema de puyones correctamente diseñado ofrece múltiples ventajas en obras con suelos difíciles:
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