El nivel de aguas freáticas se refiere al nivel superior de la zona de saturación en el suelo, es decir, el nivel hasta el cual el suelo está completamente saturado de agua. Este nivel marca la separación entre la zona de saturación (donde los poros del suelo están llenos de agua) y la zona no saturada (donde los poros están llenos de aire y el agua solo llena parcialmente los espacios porosos).
El nivel freático puede variar dependiendo de diversos factores, incluyendo la temporada del año, la precipitación, la topografía del terreno y las características del mismo suelo. En proyectos de ingeniería civil y construcción, es crucial conocer y monitorear el nivel freático, ya que puede afectar significativamente la estabilidad y el comportamiento del suelo, así como el diseño de cimentaciones y drenajes.
El N.A.F. afecta a las propiedades y comportamiento del suelo, por ende, a las estructuras construidas sobre él, desarrollando diversos problemas como asentamientos, inestabilidad en las cimentaciones, daños por presión hidrostática, daños estructurales, problemas de drenaje, etc.
El nivel freático puede influir significativamente en la estabilidad de taludes y excavaciones. Un nivel alto de aguas freáticas puede aumentar la presión hidrostática en el suelo, reducir la resistencia al corte (por estar saturado de agua debido a la disminución de la cohesión entre partículas) y aumentar el riesgo de fallas por saturación.
Si el nivel freático es alto, puede reducir la capacidad de soporte de las cimentaciones superficiales, especialmente en suelos compresibles como arcillas blandas. En construcciones subterráneas como sótanos o cimentaciones profundas, este puede influir en el diseño de sistemas de drenaje.
El nivel freático puede variar estacionalmente debido a cambios en la precipitación y el flujo subterráneo, lo que debe ser considerado en el diseño y construcción de obras civiles.
En Junco Dewatering trabajamos con el sistema de bombeo wellpoint, el cual consiste en drenar agua subterránea durante la construcción o excavación, especialmente en áreas donde el nivel freático es alto y podría interferir con los trabajos.
Este sistema consiste en instalar una serie de puyones alrededor del área afectada, los cuales están conectados a una bomba autocebante que extrae el agua del suelo a través de mangueras de succión. Al bombear el agua, el sistema ayuda a reducir el nivel freático, desaguando el área de trabajo y permitiendo que los trabajos se realicen en condiciones más secas y seguras.
Este sistema de abatimiento de agua puede resultar de gran eficiencia y utilidad en excavaciones cuya cota se encuentra por debajo del nivel freático. Por ejemplo, en la ejecución de sótanos o zanjas para colectores.
Los suelos como limos finos, con un bajo coeficiente de permeabilidad, no pueden ser drenados por métodos de gravedad, debido a las fuerzas de capilaridad que ocasionan que el agua quede atrapada en los poros del suelo. En estos casos, el suelo puede ser estabilizado mediante un pozo de vacío, sistema de pozos-punta o, como nosotros le llamamos, puyones. Si se mantiene un vacío en el sistema, el gradiente hidráulico produce un flujo hacia el pozo, pozo punta o puyón (especialmente en suelos estratificados); asimismo, el suelo en la vecindad de los pozos se estabiliza debido a la presión atmosférica, la cual tiende a prevenir la filtración en toda la excavación e incrementa la presión efectiva en los granos del suelo, así como, la resistencia al corte. Para abatir el nivel del agua en este tipo de suelo, es generalmente adecuado instalar los pozos, pozos-punta o puyones lo más cercano.
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